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El cometa fue fotografiado el 10 de noviembre de 2007 desde la ciudad de La Paz. |
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Texto: Redacción • Foto: Daniela Ochoa, Rubber Muñoz, Linda y Raúl ZárateMientras los Jefes de Estado de 22 países iberoamericanos firmaban la Declaración de Santiago, el 10 de noviembre de 2007, y el mundo se enteraba de la muerte del escritor Norman Mailer; Daniela Ochoa, Rubber Muñoz y Raúl y Linda Zárate —aficionados a la astronomía— tomaban fotografías del cometa 17P/Holmes. Para el décimo mes del año pasado, el astro ya era visible desde cualquier punto del país desde las 22.30, pero pocos fueron los privilegiados en testimoniar gráficamente su presencia. Los tres aficionados lo hicieron con equipo artesanal, lejos de los gigantes Hubble o Supernova Cosmology. El núcleo del cuerpo celeste alcanzó en noviembre un diámetro de 1,4 millones de kilómetros con el que superó el tamaño del Sol, convirtiéndose en el objeto individual más grande del sistema solar. Algo inesperado para el cuerpo cuyo nombre se debe al británico Edwin Holmes, quien lo descubrió el 6 de noviembre de 1892. Un operativo contra reloj Si en octubre, el cometa ya era visible desde Bolivia, había que tener muy bien calibrado los equipos para la empresa. Un telescopio Meade de 12 pulgadas con montura altacimutal y seguimiento computarizado, junto a otro telescopio Apoge de tres pulgadas montado sobre el anterior, se unió a una cámara Meade LPI (Lunar and Planetary Imagen), otra versión Astrovid Stella-Cam, una cámara digital, un televisor de 21 pulgadas y una computadora portátil. Como se había calculado, la masa celeste surgió por el horizonte y a la hora señalada. Las cámaras empezaron a tomar las imágenes. Para ese instante la Astrovid Stella-Cam enviaba la señal de video, por lo que el objetivo era grabar, pero no fue sencillo. La desilusión asomó al grupo boliviano cuando la grabadora no halló la frecuencia. No se podía copiar y menos grabar. El cometa ya era visible en los equipos y todo parecía perdido. Sin tiempo para pensar, el grupo optó por tomar fotografías a la pantalla del televisor de 21 pulgadas con la cámara digital. La decisión fue la correcta. La nitidez de las imágenes no tienen nada que envidiar a las científicas. Un mes después, una serie de ilustraciones fueron tomadas entre las 23.00 y las 00.30 del 11 de noviembre y aunque no se pudo captar la evolución del cometa, debido al cielo encapotado paceño, el avance fue significativo. En la actualidad, cualquier aficionado puede ver el cometa con un binocular, pero debe saber dónde se encuentra la constelación de Perseo, que está ubicada en las latitudes +90 grados y –35 grados en el hemisferio norte. A diferencia de los habitantes del norte del planeta, quienes tienen al cometa en lo alto del cielo y casi toda la noche, en Bolivia se aprecia todavía en la parte inferior y, dependiendo de la topografía, se puede ver en toda su dimensión. Cazadores de cometas Una voz de alerta desde España. Henriquez Santana —de Tenerife, en las Islas Canarias— fue la primera persona en darse cuenta de que el astro había aumentado su tamaño. La Central Bureau for Astronomical mandó después de la media noche del 24 de octubre la circular 8886 al mundo entero con la novedad. La magnitud de ocho sorprendió a los astrónomos, pero el crecimiento no cesó, porque Ramón Naves y sus colegas desde Barcelona, España lo capturaron en la magnitud 7.3. La Tierra continuaba girando. Anochecía en Japón, donde Seichi Yoshida, instalado a orillas del río Tsurumi en Yokohama, descubrió al astro en magnitud 2.8. “Esto es visible a ojo desnudo sin ninguna ayuda”, expuso con alborozo. Holmes amplió su diámetro a medida que se acercaba al Sol. Algo que también había pasado en 1892, cuando Edwin Holmes lo observó por primera vez. En esa ocasión llegó a la magnitud cuatro. Esto es como ver una estrella de luz débil en cualquier noche. Los cometas se ponen brillantes al acercarse al astro rey, cuyo calor hace que el cuerpo celeste pase del estado sólido al gaseoso. Debido a ello se forma una nube de material en torno al núcleo que se extiende a lo largo de millones de kilómetros y refleja la luz del sol. En junio y julio será posible ver a Boattini y Borrely, por lo que Daniela, Linda y Rubber calibran sus equipos para fotografiarlos.
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