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José Ernesto Arias tiene una misión mucho más difícil que la de Robin Hood y Guillermo Tell: hacer del arco y la ballesta un deporte masivo. Texto: Jorge Quispe • Fotos: Andrés Rojas De vida o muerte es el reto que tiene Guillermo Tell a 50 pasos. El suizo debe disparar su ballesta contra una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. En otro lado, el inglés Robin Hood escapa del príncipe Juan Sin Tierra por haber robado a los ricos y por distribuir el botín entre los pobres, protegido por su puntería con las flechas. Las historias de la Edad Media hicieron popular la práctica del tiro con arco y la ballesta en el mundo. Hoy, este deporte está en Bolivia gracias a un profesor de filosofía. José Ernesto Arias Aguilera intenta seguir, a su modo, el ejemplo de las leyendas medievales. Por 10 años, el cruceño fue el único practicante oficial en el país de este deporte. Arias Aguilera no es perseguido por el gobernador de Altdorf, Hermann Gessler, que intentó capturar a Tell. Tampoco tiene sobre sus espaldas a los soldados del sheriff de Nottingham, aquellos que fueron por la cabeza de Hood; sin embargo, sostiene una misión más grande: Hacer del tiro con arco un deporte masivo en todo el territorio. “¿Yo, Robin Hood boliviano? ¡No! Yo sólo quiero que este deporte crezca”, admite el profesor del colegio Santo Tomás de Aquino, de la ciudad de Santa Cruz, donde imparte clases de filosofía. Pero cuando puede, habla del arco y la flecha, la afición olímpica que se convirtió en parte de su vida. Pasión traída de Argentina Las horas de estudio en la carrera de Filosofía en Buenos Aires, Argentina, y las interminables jornadas de trabajo en lo que se podía, José Ernesto las compensaba con el tiro con arco. “Allá los médicos recomiendan a todos esta distracción para combatir el estrés y los nervios, porque es muy relajante y se necesita el máximo de concentración para dar justo en el blanco”. Ocho de sus 36 años fueron dedicados al adiestramiento en este juego de precisión al punto de competir a nivel nacional en Argentina. Fue justo en una de estas citas disputadas en Córdoba, en 1997, donde José Ernesto fue a saludar a un compatriota boliviano en las graderías sin darse cuenta de que el comisario ya le había llamado para la competencia. “Yo seguía charlando, no tiré ni una flecha y perdí los primeros puntos y acabé cuarto. Me desconcentré al final”. Hace ocho años, la patria lo llamó. Junto a los libros de Sócrates, Platón, Hegel y Sartre, el nuevo filósofo llevó también a Santa Cruz tres arcos y 20 flechas. Aquella pasión viajó kilómetros hasta Bolivia. El ex seleccionado de fútbol y jugador de Bolívar, The Strongest, Blooming y Oriente Petrolero, Rubén Darío Tufiño fue uno de los primeros alumnos que tuvo José Ernesto en el polígono de tiro de la Villa Deportiva Abraham Telchi, en Santa Cruz. “Le gustaba disparar, pero tuvo que dejarlo por sus compromisos con el fútbol. Rubén era un gran aficionado al tiro con arco”. Pese a que no había competidores en Santa Cruz, el profesor nunca perdió el optimismo y dirigió sus esfuerzos para enseñar esta especialidad a los jóvenes. Tuvo siete alumnos durante seis meses, mientras buscaba que apareciesen rivales para poder enfrentar. “No había con quién competir y por eso tuve que dejar esta disciplina y dedicarme al tiro deportivo, pero sinceramente creo que el arco es mejor. El problema es que no hay más practicantes”, se preocupa. En el 2004, en La Paz se hizo el primer y único intento oficial por querer difundir este deporte cuando se invitó al instructor venezolano Alirio Durán para entrenar a estudiantes de la Escuela Nacional Superior de Educación Física con el objetivo de tener un equipo en los Juegos Odesur 2006, pero el cambio de sede de La Paz a Buenos Aires y el poco interés hizo que el proyecto se cancelara. Bolivia es el único país en Sudamérica que no tiene una federación de tiro con arco y no figura en la Confederación Panamericana de Tiro con Arco. El 2002, José Ernesto colgó el arco y las flechas en Santa Cruz, pero su pasión late aún, por eso se ofrece para enseñar a jóvenes “yo tengo el equipo, sólo falta un poquito más de interés para aprender. Yo estoy dispuesto a compartir mis conocimientos con los niños”. En busca de la resurrección En Santa Cruz existen dos comercios donde se pueden encontrar arcos y flechas, además de ballestas. Uno es La Jara, cuya especialidad es la caza y la pesca, y el otro, El Cazador. Ambos pueden importar todo el implemento deportivo para los principiantes y aquellos que se consideran profesionales. En La Paz, La Cabaña, ubicada en la calle Sánchez Lima 2278, es uno de los pocos sitios donde el aficionado a estos deportes puede encontrar el material necesario para convertirse en un arquero. El sitio dedicado al expendio de artículos y accesorios para camping, caza, pesca y tiro práctico y deportivo se animó a importar productos para un deporte aún inexistente en la ciudad. Su dueño Kevin Unzueta sugiere para quienes quieran probar con el tiro con arco “empezar con el arco de cadetes, que es para los principiantes niños y jóvenes. Tienen 20 y 25 libras de presión”. Puede llegar a costar 140 dólares. En tanto, los arcos semiprofesionales son para caza mayor y menor y están entre los 350 y 360 dólares. Para estos, las flechas no vienen con el conjunto, pues existen de madera calibrada, de aluminio recambiable, con punta de acero e incluso llegan con rosca. Los arcos gold metal y el olímpico profesional pueden costar 220 dólares y sus flechas vienen aparte, “pero nosotros para animar más a nuestros clientes, siempre les regalamos unos dos o tres arpones para que practiquen”, explica Unzueta, que también ofrece ballestas. Para aquellos que quieren dar los primeros pasos en esta disciplina, el cruceño José Ernesto recomienda iniciar con los elementos básicos: un arco y una flecha. Después, cuando la técnica se mejore se podrán cambiar las cuerdas y se utilizará el compensador. “La inversión inicial alcanza a unos 150 dólares, pero luego todo el implemento te dura muchos años”, asegura. ¿Tiene esperanzas el tiro con arco y en Bolivia? Si el suizo Guillermo Tell disparó la ballesta y atravesó la manzana sin herir a su hijo y Robin Hood de Nottingham escapó con sus flechas a las redadas de Juan Sin Tierra; quizá sólo sea cuestión de darle una oportunidad. HISTORIA La evidencia más temprana del tiro con arco data de hace 5.000 años. El arco se inventó para la caza y luego fue adoptado como un instrumento de guerra. Persas, macedonios, nubios, griegos, partos, indios, japoneses, chinos y coreanos contaban con arqueros en sus ejércitos. La ballesta es del siglo X y es producto del perfeccionamiento del arco y flecha, que fue sustituido por un potente arco metálico, la cuerda por alambre y la flecha por una saeta corta y metálica. DEPORTE La especialidad deportiva del tiro con arco se dispara a cuatro distancias: 30, 50, 70 y 90 metros. Se cuenta con 36 flechas por blanco y 144 flechas en total. Existen tres especialidades: el arco olímpico o recurvado, que se compite en los Juegos cada cuatro años, el arco compuesto con polea y el tiro raso. El segundo espera ser comprendido en el programa deportivo oficial del Comité Olímpico Internacional. El tiro con arco es un deporte que crece en Sudamérica.
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