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El papa Benedicto XVI llega hoy a Brasil para intentar contener la fuga de católicos hacia los grupos evangélicos pentecostales e imprimir un nuevo eje a la evangelización de la Iglesia en América Latina.
El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, aseguró que el Papa enviará “mensajes fuertes” a los gobiernos latinoamericanos sobre “el derecho a la vida”, ante la decisión de la legislatura de Ciudad de México de despenalizar el aborto.
“La pobreza, las injusticias, la violencia y el éxodo de los católicos hacia las sectas”, figuran también entre las principales preocupaciones papales.
Será la primera visita de Benedicto XVI a América Latina, que abriga cerca de la mitad de los católicos del mundo -unos 415 millones de fieles- y que el mismo llamó “el continente de la esperanza” poco antes de su viaje.
Pero la Iglesia sufre una dura hemorragia: el porcentaje de católicos cayó en 10 años, y pasó de 74% a 64% de la población, según una encuesta del instituto de opinión pública Datafolha divulgada el domingo.
Las iglesias evangélicas, en especial las pentecostales, no paran de ganar adeptos, principalmente en los barrios alejados.
Para revertir ese cuadro “la Iglesia precisa salir de la parroquia y de sus instituciones, donde espera que las personas vengan en vez de salir en busca de ellas”, subrayó el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, en una entrevista al diario O Globo. Sao Paulo, AFP
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