Miercoles , Mayo 9 de 2007
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Ganó el orden y la autoridad
José Gramunt de Moragas, S.J.

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La amplia victoria del conservador Nicolas Sarkozy, frente a la socialista Segolhne Royal en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, ha tenido eco en gran parte del mundo. Francia ha demostrado, con su 85 por ciento del cuerpo electoral que acudió a las urnas, que los franceses todavía creen en la democracia representativa y en la vía electoral. Creen en esta democracia que algunos pretenden hacernos creer que debe ser suplantada por fórmulas espurias como el socialismo autoritario bolivariano de Hugo Chávez o como el socialismo comunitario indigenista de Evo Morales.

Una de las cartas más eficaces que jugó Sarkozy en su campaña fue el extendido reclamo de orden y autoridad que la mayoría de los franceses venían manifestando, ante el aumento de la inseguridad en el “hexágono”. Esta afirmación que parecería rescatada de un periódico conservador, pues no, la copió del respetable vespertino Le Monde, cuya línea política se mantiene muy lejos de la derecha y más cerca de una izquierda muy crítica pero generalmente atemperada. La carta que jugó el Presidente electo fue la de terminar con la quimera ya casi olvidada de la “revolución” de mayo de 1968. “Revolución” que prometía rejuvenecer la “Republique” implantando una forma de socialismo pequeño burgués, como el que propugnaba Jean Paul Sartre padre del existencialismo. Aquellas especulaciones del filósofo y aquella rebeldía juvenil se resolvieron en unos cuantos encontronazos entre los ilusionados jóvenes disconformes y la policía -la francesa no es precisamente blandengue - que ejercía su ingrata función de mantener el orden público. Luego de aquellos incidentes, sólo queda “la nada” o “la náusea”, dos conceptos -el uno vacío, el otro mal sonante - tan queridos por Sartre.

Pues bien, el deseo de orden y autoridad son valores que pesan también en la mayoría de la ciudadanía boliviana. Lamentablemente, el orden es perturbado todos los días por las marchas, especialmente en la ciudad de La Paz, la mártir de los agitadores de toda ralea. La autoridad legítima encargada a la Policía es atropellada sin que la justicia actúe de inmediato. Sólo un ejemplo: la semana pasada en el Chapare -donde no hay rey ni ley- unos cuantos transportistas agredieron, secuestraron y desarmaron a unos policías encargados de perseguir a los conductores de vehículos contrabandeados o robados. Recordemos que, en atropellos como éste, han muerto policías y cocaleros. (“C’est la guerre”, ya que hemos empezado a escribir sobre Francia) ¿Es admisible que el Gobierno observe desde el gran balcón del Palacio Quemado estos y otros actos de barbarie? Y que no se diga que el deseo de orden y autoridad son resabios fascistoides o reminiscencias de las dictaduras militares. Quien afirme tal simpleza, no hace sino pretender justificar lo inexcusable.

Ahora bien, Bolivia ha llegado a un grado de permisividad con quienes violan los intereses legítimos de los buenos ciudadanos, que muchos de quienes pusieron su confianza en eso que se ha venido en llamar socialismo comunitario y, dado el caso -irreal por supuesto- de tener que elegir entre la socialista Segolhne y el hijo de inmigrantes Sarkozy, daría el voto a este último.

*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF

 
Internet, cohetes y radio
La revista británica Spiked en su más reciente investigación en línea, con el objetivo de resaltar algunos de los logros del ingenio humano y ubicar el discurso actual de la innovación en el contexto histórico,
¡Pobre ‘Gabriel René Moreno’!
!Vividores y oportunistas siempre han existido en la viña del Señor; y, el seno de la Universidad estatal no podía ser la excepción! La complicidad en la que conniven autoridades y universitarios raya en lo delictivo y esto es una afrenta a la dignidad de quienes conformamos la sociedad.
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