|
Secres
Winston Suárez Araúz*
Como no podía ser de otra manera, interrumpo mis series de M y…pa’ escribir unas líneas sobre las secres, que esta semana celebraron su día. El mataburro define como “secretaria” a aquella persona a quien se le comunica algún secreto pa’ que lo calle. La secretaria es la encargada de recibir y escribir la correspondencia, custodiar los documentos y valores, entre otras labores. Lo mencionado, claramente implica, lo valioso y delicado qué es la posición de la secretaria en cualquier negocio.La secretaria es, sem dúvida, la tarjeta de presentación de una empresa. La impresión inicial que nos llevamos sobre la misma, se basa en nuestro primer contacto telefónico. Si al llamar, nos topamos con una secre seca, boquidura, mal educada y trompeta, que NO presta importancia a nuestras indagaciones, rapidingo agarramos la guía, y buscamos otra empresa, que ofrezca el mismo servicio. Si, por lo contrario, nos responde una secretaria amable y educada, paciente y despierta, que nos proporciona todita la información que buscamos, nos llevamos una excelente impresión del negocio; lo visitamos, y continuamos con nuestras conversaciones. ¿Quién gana? NO hay donde perderse: en el primer caso, la empresa pierde, pero de verdad; en el segundo, gana hartísimo. De ahí el valor de una buena secretaria pa’ atraer clientes (¡de los cuales la firma vive!) Por suerte, en Santa Cruz existen, muchísimas secres, que son un verdadero lujo y crédito pa’ sus oficinas. En esta tierra es norma que ellas siempre estén bien arregladas y muy atractivas. Asimismo, muchas secretarias trabajan durante tantos años pa’ una misma empresa, y quiénes llegan, prácticamente, a formar parte de la familia. A lo largo de décadas de servicio, ellas han visto (y aguantado la seca y la meca), cuándo a sus empresas les han ido muy mal; por el contrario, han gozado de las épocas de bonanza. Además, por lealtad y cariño hacía sus fuentes de trabajo, muchas secres, en más de una ocasión, de otras firmas han rechazado ofertas de sueldos muy tentadoras, superando, por harto, lo que ellas han estado ganando. Tampoco NO es misterio que muchas secres han aportado decididamente al crecimiento y estabilidad de las relaciones humanas, tanto con sus compañeros de trabajo como con los dueños, en el seno de sus empresas. Con el pasar del tiempo, éstas leales colaboradoras han visto nacer, crecer, formarse, y casarse, a los hijos(as) de los propietarios. Han sido fieles, guías y consejeras y, en más de una ocasión, cuándo los matrimonios de los dueños han estado tambaleando, ellas han intervenido y puesto sus buenos oficios pa’ que las aguas se calmen. Un médico tiene la misma secre hace 19 años. “No te das idea cómo ella conoce a mis pacientes; el día que los operé; qué problemas tuvieron; si son alharacos; raros; cuántos hijos tienen; descifra mis jeroglíficos, y más aún, conoce mi vida, y mis desposorios, al dedillo. “¡Te aviso que cuando se falta un solo día, o pide vacaciones, me quiero morir!”. Pa’ muestra, basta un botón. ¿Cuántas secres conocen a sus jefes de peapá, y se vuelven, con el tiempo y las aguas, indispensables pa’ el manejo, ya sea de una oficina, consultorio, fábrica, bufete? Sólo el Bueno lo sabe. Muchos centros de estudios capacitan secres, exigiéndoles un completo dominio de materias básicas e idiomas, con el objetivo de formar una eficiente profesional. Ojalá sigan existiendo en Santa Cruz secres leales y responsables, que tranquilicen (y guíen) a sus jefes, en este duro período de crisis e incertidumbre, por el cuál estamos atravesando. Felicidades en su día, a todingas las SECRES. *Ph.D., consultor |