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¿El Plan Condorito?
Manfredo Kempff*
No hay que meterse con la embajada de Cuba en Bolivia porque quien lo haga sale escaldado. No se debe olvidar que el embajador cubano en La Paz, ya no sólo es un acompañante más del presidente Evo Morales en sus actos bailables, sino que parece un miembro destacado de su grupo de seguridad. Entonces, lo que diga el embajador cubano pesa en el Gobierno, más todavía si se conoce la relación entre Fidel y S.E.Pues bien, la embajada de Cuba decidió caer sobre Amauris Samartino -por hablar en contra de Castro- y ahí están los resultados. El cubano refugiado legalmente en Bolivia desde hace seis años, casado con boliviana además, ha sido aprehendido -secuestrado se podría decir- y el Gobierno, según la prensa, tenía el miércoles pasado los pasajes aéreos para enviar a Samartino a La Habana (no a Guantánamo), es decir para entregarlo a los sabuesos que andan detrás de él para partirle el espinazo a palos. ¿A un refugiado político se lo va a expulsar como el Dr. Siles Zuazo expulsó al criminal de guerra Klaus Barbie? ¿Samartino y Barbie son equivalentes? ¿O como se expulsó al coronel Arce Gómez a requerimiento de los EEUU? Este Gobierno no ha hecho otra cosa que denunciar las aberraciones que produjo el ´Plan Cóndor´ entre las dictaduras militares de la Guerra Fría. Entregar refugiados a sus países de procedencia, a las naciones que buscaban a los subversivos, fue lo más criticado. ¿Ahora el MAS va a entregar a Samartino a Cuba? ¿Es que se está creando un ´Plan Condorito´ entre La Paz, Caracas y La Habana? Aquí, en Bolivia, en pleno gobierno del MAS, se dejó huir a dos presuntos asesinos paraguayos que eran requeridos por la justicia de Asunción por el cobarde asesinato de una hija del ex presidente Cubas. El Gobierno los tenía a ambos en sus manos, alojados en un centro donde se suponía que existía alguna seguridad. Pues bien, los dos criminales se hicieron humo hasta el día de hoy con la complicidad de las autoridades, burlando a la agobiada familia, a la justicia guaraní, y provocando un desagradable roce entre S. E. y el presidente Duarte. Nadie pudo hacer nada entonces, como, al parecer tampoco se puede hacer mucho con Samartino ahora. El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín (a quien critiqué antes porque pensé que actuaba políticamente a favor de la izquierda) ha sido claro al pedir a la ministra Muñoz revocar la resolución ministerial que ordena la expulsión de Samartino. Además, ha dicho Albarracín, que, evitar que Samartino hable sobre la realidad cubana, vulnera sus derechos humanos. A esto se ha sumado gente cruceña -que conoce a Samartino desde hace 6 años- y parlamentarios opositores que reclaman por la libertad del detenido. Pero, sabemos, este Gobierno se pasa por el forro a la justicia y la interpreta de acuerdo a sus intereses políticos. Todos saben que S.E. tiene no sólo amigos sino asesores que no son bolivianos y que se inmiscuyen, directamente, en la política nacional y en los discursos del Presidente. Son personas que entran al Palacio como Pedro por su casa. ¿Y los embajadores? ¿Ya nos olvidamos del venezolano Valero? ¿Y los actuales embajadores de Venezuela y Cuba? ¿No se han convertido en entrometidos portavoces del Gobierno? ¿El embajador de Venezuela no ha tenido la desfachatez de advertir que tropas venezolanas dejarán su sangre en Bolivia si se atenta contra el Gobierno de Evo Morales? Claro, dejarán su sangre en Bolivia y producirán sangre de bolivianos. Esto es, ni más ni menos, que una afrenta a nuestras Fuerzas Armadas. Es como decirles que son incapaces de mantener el orden interno en el país. El ´Plan Condorito´ está en marcha. Así como Bolivia, Cuba y Venezuela han hecho que con el Tratado Comercial de los Pueblos (TCP) Bolivia exporte 300 dólares a Cuba el 2006 (¡trescientos dólares!), así también los tres países se van a proteger políticamente inspirados en el viejo y temido ´Plan Cóndor´, echándose una mano cuando se trate de joder a quienes les moleste, como es el caso de Samartino. *Manfredo Kempff es escritor y diplomático. |