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La tortuga y la suerte
Gonzalo Chávez A.*
No hay duda, que estamos con mucha suerte, lo cual es muy bueno para el país, que siempre tuvo gobiernos de izquierda kenchas. Dicen las malas lenguas que a este gobierno le dicen tortuga, porque es algo lento pero con una concha enorme, especialmente en el frente internacional. En efecto, esta lloviendo plata en Bolivia. Como nunca en el 2006, tendremos un ingreso de alrededor de 2.600 millones de dólares, esto es en torno de el 30 por ciento del producto. Ni en los años setenta hubo una inyección de plata tan grande. Esta bonanza financiera se origina en cuatro choques de ingresos positivos, tres se dan vía balanza de pagos, es decir proviene de factores externos y uno esta relacionado con una política pública interna. Pero vamos por partes como recomienda, el descuartizador.Veamos, el primer impulso, se origina en los excelentes precios de los nuestras exportaciones. El estaño, el zinc, el oro, la plata, la soya están con buenas cotizaciones y tendencia a la alta. Inclusive el ritmo de ventas de algunas manufacturas (textiles, cuero, joyas, madera procesada) está buena. Tendremos un superávit comercial. Lo que vendemos al mercado mundial será superior a lo que compremos de él. En el año que termina, entrarán 1 mil millones de dólares adicionales. Aquí hay que hacer un sahumerio para los chinos e hindúes que están creciendo como locos y arrastrando al resto de las economías del mundo. Un segundo choque, de ingresos, tiene que ver con el éxodo de bolivianos a la madre patria y otros países del mundo. Los compatriotas que llegaron a la conclusión que la única salida a la crisis actual es un aeropuerto, ahora ya con trabajo y mejor establecidos en nuevas tierras, nos están mandando parte de sus ahorros. Según un estudio del BID, las remesas del exterior están en torno 800 millones de dólares al año. ¡Uy cara las rucas están llegando por un tubo! Dios los bendiga a los llajtamasis, cambas, chapacos, benianos o collas que están laburando de sol a sol en Madrid, Buenos Aires o Washington. Otro shock externo de ingresos positivo tiene que ver con la condonación de la deuda externa realizada por países amigos y organismos internacionales. En diciembre de 2005, la deuda externa alcanzaba a 4.941 millones de dólares. A septiembre de 2006 habíamos reducido estos compromisos externos a 3.206 millones de verdes. Quiere decir que nuestro stock de deuda se redujo en 1.735 millones. Esto implica que anualmente estaremos dejando de pagar, en intereses y amortizaciones, algo como 200 millones. Estos billiquines se quedan en nuestros bolsillos. Kankitas, guaguitas de pecho, o se les ablandó el cuore o su culpa los estaba matando. Cualquiera fueran las razones, son bienvenidos los perdonazos. Aquí hay que agradecer a muchos, desde el movimiento jubileo 2000 hasta Bono, líder de banda de rock You2. El cuarto choque, positivo de ingresos, se origina en la nacionalización de los hidrocarburos. Después de todas las reformas en el sector, el gobierno boliviano recibirá otros 600 millones de dólares adicionales. En el 2006, tendremos un superávit fiscal de 6 por ciento del producto. Aquí la vela se la lleva el presidente Morales y su sagaz renegociación de contratos. Nos sorprendió a todos y sin duda la historia se lo reconocerá. Sumado todos estos eventos llegamos a los 2.600 millones de verdes. Pero mucha gente se preguntará: ¿donde está la pirámide de plata? ¿Cómo entrará al circuito económico? ¿El dinero se convertirá en más y mejores empleos para gente? ¿Mejorarán los ingresos de las personas, especialmente de los más necesitados? Bueno, el impacto sobre el crecimiento económico al año dependerá de los niveles de inversión pública y privada a futuro. En el 2006, buena parte de dinero estuvo en los titulares de la prensa y en una vitrina sólo para ser vista desde lejos. Primero, fue a engordar las reservas internacionales del Banco Central (BC), que llegaron a 3 mil millones de dólares. Segundo, los recursos se quedaron en los cofres del sector público nacional y local (municipios y prefecturas). En ambas instancias gubernamentales los niveles de ejecución de la inversión pública fueron flojos. Para muestra un botón. Las municipalidades y los departamentos tienen cerca de 600 millones de dólares depositados en el BC. Tercero, parte de la plata se quedó en los bolsillos del sector privado, que no pudo invertir debido a la incertidumbre política. Por ejemplo, en el año que termina la inversión extranjera neta difícilmente pasará de los 200 millones. La plata no es para ser admirada. Gobierno y sector privado debemos aprovechar este verano económico. En el 2007, la energía social y política del país debe volcarse a la inversión, la producción y la creación masiva de empleos. Además, urge pensar en mecanismos de estabilización de ingresos cuando vengan los tiempos malos. Miguel de Cervantes decía: “Aquel que no sabe aprovechar la suerte cuando ésta viene, no debe quejarse cuando ésta pasa”. Además, cabe recordar que cuanto más grande es el caparazón o concha de la tortuga, más difícil es que se ponga de pie cuando una marea fuerte la pone patas arriba. *G. Chávez es economista. chavezbol@hotmail.com |