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10944
Winston Suárez Araúz*
Never me canso de sorprenderme cómo el tempus fugit; ayer fue año nuevo 2006 y hoy ya estamos a días de despedir al presente y dar la bienvenida al flaman 2007. Pero como así nomás son las cosas en este planeta Tierra que, si no fuera un asteroide, no sería el globo que es, y que ni mi cumpa Mandrake (recién b,a,p,p) y vestido de gala puede cambiar la dura realité. Por eso tenemos nomás que tomarnos las cosas con soda porque si no, la presión arterial se trepa a las nubes, el zurdo se nos acelera, y corremos el riesgo de engrosar aun más las ya gruesas filas de los diabéticos en Santa Cruz. Eso, en castellano de Castilla, significa que no hay pa’ qué ponerse a tratar de buscar la explicación a todito, y lo que es peor, tratar de cambiar lo que ocurre, porque tenía nomás de ocurrir... La vida hay que aceptarla y buscarle el mejor y más placentero lado que tiene. Esto data de millones de años y, si es que algún científico chiflao no inventa un cachorro de dinamita tamaño baño y hace volar la Tierra con toditos los terráqueos y terráqueas, seguirá así por muchas centurias más.Pero, ¿qué tiene que ver lo dicho con la cifra de 10944? Mucho, pero muchísimo porque durante años y años, las sacrificadas mamitas cruceñas han tenido (quieran o NO) que ir y venir, venir e ir, ir y venir, venir e ir unas 10944 veces, de la casa al colegio, y del colegio a la casa, por espacio de unos catorce años, llevando y trayendo a su angelito:(to), o angelita:(ta), si fue uno sólo; o, si fueron más de dos angelitos los estudiantes to+to, o to+ta, o ta+ta. El asunto es que esa admirable mujer, hecha de acero inoxidable de primera, aplanó las calles y avenidas yendo y viniendo, viniendo y yendo, llevando y trayendo, trayendo y llevando, a sus adorados tos y tas, unas 10944 idas y venidas, hasta que el to, to+to, ta, to+ta, o ta+ta (o, si fueron más de dos to+to, o to+ta, o ta+ta, es entonces muy posible que hayan sido: to, to, to, to; o to, to, to, ta; o to, to, ta, ta; o to, ta, ta, ta, o ta, ta, ta, ta. ¡El asunto es que sólo el Bueno sabe el sacrificio, y las horas que la mamita gastó en sacar a su to, o tos, o ta, o tas, o tos y tas, Bachilleres! Otra cifra que también sólo el Bueno la sabe es cuánta platita (léase PLATOTA) se gastó en conseguir que salgan Bachilleres (ese tema lo tocaré en una próxima notita). Bueno, pero aquellos padres, que al final lograron, después de los 10944 viajes acarreando el to, la ta, el to+ta, o la ta+ta, que terminen el colegio, sem dúvida estarán más chochos, que esos abuelos a quiénes les nace su primer nieto; de eso nao tem dúvida. Lo grave y triste es pa’ aquéllos pobres padres quiénes, a pesar de haber nivelado las calles y avenidas, NO hayan conseguido que su to, o ta, o tos, o tas, obtengan su bachillerato. Eso Sí Que Hace Llorar Hasta Al Más Macho. Y es lógico, porque no sólo es cuestión de la inmensa cantidad de dinero que los padres, con mucho sudor y lágrimas, tuvieron que carpir durante esos largos años, pá hacer estudiar a su to, ta, tos o tas sino que, cómo el tempus fugit, y nadie hace que de marcha atrás, aquéllos tos o tas quiénes perdieron su valioso tiempo durante esos Años De Oro De La Juventud, que la vida sólo ofrece UNA sola vez, y no estudiaron-aunque hayan tenido la inteligencia-o si embarazaron a una pelada, y los tuvieron que casar- es seguro que, al no ser bachilleres, sólo consigan unas pobres peguitas. Así que esos desdichados padres de quiénes su to, o ta, o tos, o tas se aplazaron, no se consuelan, no sólo por el dinero botado, sino también por esos 10944 interminables viajes; ¡dije 10944! *Ph.D., consultor |