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El Síndrome de Ulises
Fernando Luis Arancibia Ulloa*

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Ulises es un héroe legendario y personaje principal en las historias Ilíada y Odisea, que relata el griego Homero. Ambas obras muestran de cuerpo y espíritu al entonces sufrido Rey de Itaca y sus peripecias luego de haber luchado en la Guerra de Troya. Justamente por haber vivido gran parte de su vida fuera de su patria y por haber estado separado por el mismo motivo de su esposa Penélope, Ulises simboliza a los migrantes.

Recién nomás, la psiquiatría ha podido reconocer, gracias a una serie de signos y síntomas característicos en la población migrante a Europa, un nuevo síndrome: El Síndrome de Ulises.

Este síndrome se caracteriza por diversos grados de cefalea, mareos, angustia, llanto fácil, desesperación, conducta inestable y también por diferentes grados de depresión que sufren las personas como consecuencia de estar lejos de su lugar de origen. Se sabe que muchos de los suicidios o las agresiones entre migrantes, que a veces culminan en homicidios, se deben al Síndrome de Ulises. El hecho mismo de vivir en tierras extrañas constituye un trauma del cual algunos no se recuperan, de modo que, finalmente, optan por volver a su tierra natal, trayendo de vuelta consigo sus sueños y esperanzas truncas.

La prensa da cuenta a menudo de noticias sobre migrantes en Europa.

Muchos de ellos son latinoamericanos, y entre ellos se encuentran compatriotas. Pero las noticias aparecen en la crónica roja. Si no son los suicidios o los homicidios, las noticias giran en torno a la delincuencia que ser les atribuye, y también a las peripecias de la ida y el retorno forzoso. No faltan las agresiones por parte de las autoridades policiales a los migrantes en Europa, especialmente si éstos son latinos. Los modernos Ulises muchas veces no pueden con el nuevo cíclope Polifemo encarnado en los traficantes de visas y promotores de viajes.

Asimismo, los migrantes de hoy sucumben ante el canto de las sirenas que les prometen trabajo, lujos y vida fácil. Los Ulises modernos se estrellan contra las rocas al navegar en las embravecidas aguas de los océanos de la incertidumbre cuando están en tierras extrañas, y mucho más cuando claman por un retorno rápido a la tierra natal. Despojados a veces de todos sus bienes materiales y espirituales, sólo aspiran a volver con sus seres queridos, aun al precio de regresar con las manos vacías y las ilusiones muertas. Entonces es cuando el Síndrome de Ulises aparece en toda su dimensión.

Ulises fue a Troya en busca de la gloria. Los modernos Ulises escapan de la pobreza, de la falta de fuentes de trabajo y se lanzan a cruzar los océanos en busca de la diosa Fortuna. Unos vuelven con frutos de su esfuerzo en brazos. Otros se quedan prendados de las nuevas ninfas Calipso. Los más retornan al hogar con escasos frutos y a veces sin nada significativo. A veces, esposos o esposas los acogen de nuevo. A veces no se cumple el temple de Penélope y los hogares ya se han desecho. Los nuevos Ulises sufren otro síndrome, pero ya no en tierras extrañas, sino en la suya propia.

*Fernando Luis Arancibia Ulloa
es periodista, médico pediatra. Magíster en Educación Superior y Salud Pública

 
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