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Bisiesto
Winston Suárez Araúz*
Aunque este mono peludo (favor NO confundirme con el macaco mayor, ni con el menor) nació hace dieciséis años bisiestos, pero no en febrero, me permite celebrar mis cumpleaños, en forma regular. Distintos son aquellos(as) los otros monos y monas, quienes tuvieron la dicha de nacer, No sólo en un año bisiesto, sino que también le achuntaron llegar a este mundo, que gira, gira, y que no deja de girar, el mismito 29 de febrero. Éstos(as) festejan esa fecha en forma muy especial, como veremos...Sabo que mis estimados lectores(as), inteligentes, cultos, e informados por demás, bien saben de dónde, y porqué existen los años bisiestos; de isso nao tem dúvida. Pero cómo el tempus fugit, y como ese despiadao paso del tiempo NO lo para nadie (ni siquiera mi cumpa-lo tenía abandonao-Mandrake, recién bañadito, afeitadito, peinadito, perfumadito y vestido de gala), y que ese pasar de los años (pá yeta) aun hace que el tari de nosotros los monos y las monas pierda su capacidad de acordarse de las cosas, es que me tomo la libertad de refrescarles la memoria de cómo apareció ese asunto de los años bisiestos. El mataburro y otras referencias nos dicen que: “El año bisiesto, año de 366 días, que excede en un día, al año común. El día añadido se aplica al mes de febrero, que pasa de 28 días a tener 29 en los años bisiestos. La expresión ‘bisiesto’ procede de bis sexto calendas martias, nombre que los romanos daban al día 25 de febrero cuando el año era bisiesto, y en el que se intercalaban seis días antes de las calendas del mes de marzo. Asesorado por sus astrónomos, Julio César reformó el calendario romano del rey Numa Pompilio y, debido al retraso que éste presentaba respecto al año solar, añadió cada cuatro años un día más; sin embargo, la reforma juliana producía un error de un día cada 128 años. El papa Gregorio XIII, en su reforma conocida como calendario gregoriano, actualmente en vigor, estableció que el año bisiesto requería que las dos últimas cifras del número del año fueran divisibles por cuatro, pero que, además, el año no terminara en dos ceros; en este caso sólo se consideraría bisiesto si fuera divisible por 400. Algunos ejemplos son: el año 2044 es bisiesto porque 44 es divisible entre cuatro; el año 2001 no es bisiesto porque 01 no es divisible entre cuatro; el 1900 no es año bisiesto porque termina en dos ceros y al dividir este número entre 400 no da un número exacto; el 2000 es año bisiesto porque, aunque termina en dos ceros, sí es divisible entre 400. De cualquier forma, el calendario gregoriano arrastraría una diferencia respecto al año solar de más de un día cada 4.000 años, por lo que los años divisibles por 4.000, como el año 4000, 8000 o 12000, que tendrían que ser bisiestos según la regla descrita anteriormente, no lo son”. ¡Qué tal, metal! Así nomás había sido el asunto (que parecía facilingo y resultó más complicao que la complicación...). Dije que toditos(as) quiénes habían nacido el 29 de febrero eran muy especial. Y lo son porque cada cuatro años le sacan el jugo a la celebración. Si son hombres por lo general hacen sonar la banda, matan un chancho y beben con sus familiares tres días seguidos: el 28, 29 y el 1. “¡Pá no pelarle, y por si no estoy vivo, en mi próximo cumple!”, dicen. Las mujeres del 29 of february (y cumpliendo fielmente, con esa milenaria costumbre de las damas, de disminuirse la edad) Sí que aprovechan el recordatorio. De ahí que cuando los invitaos le preguntan “Y vos, ¿cuántos años cumplís?”, ellas, sin pestañear, contestan: “tanto” (¡sabiendo perfectamente que se están quitando four years de un saque!). Mucha belleza que exista el año bisiesto. *Ph.D., consultor |