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El señor de los candados
José Dávalos
Los tarijeños nos equivocamos al haber escogido un candado como máxima autoridad departamental y no es que considere una maravilla las otras dos opciones. Mi familia, que tiene una enorme ascendencia de cerrajeros, siempre dividió a la raza humana en dos grupos: las personas “candado” y las “llave”, es decir, las que generan problemas y las que los solucionan. Esta particular forma de ver el mundo tal vez se aplique al actuar de la Prefectura del “cambio”.
Si detenemos un poco la mirada en el antes y el después podremos confirmar que Tarija está más dividida que nunca y que nos queremos menos que hace unos años, porque de otra forma no se podría explicar el castigo que reciben varios de los ciudadanos, gracias a las medidas de presión ejercidas por otros, debido a los errores cometidos por quienes elegimos todos juntos. Tampoco no se podría explicar el cómo, en nuestro distanciamiento, podemos preferir el suicidio colectivo al compartir riqueza y prosperidad con nuestro coterráneo.
Este – por decirlo suave – desamor al prójimo, que obviamente fue generado por intereses materiales de quién, dónde y cuándo se llevan cuánto, se ve impulsado diariamente - ¡y qué paradójico! – desde la primera autoridad electa del departamento. Y no es que la autonomía no sirva, porque más bien es primordial para el futuro de la nueva nación, sino que elegimos a un hombre candado, que está hecho más para la discusión, la interpelación, el debate del Parlamento y lejos, muy lejos, de articulador de caminos para el cambio.
Pienso que Cossío al menos le puso dos candados al proceso de integración regional y, con estos, al desarrollo: El primero, cuando, siendo Presidente de la Cámara Baja , permitió que se apruebe una ley de seis artículos (no 200 ni 300, como para que se pueda justificar la ineptitud por confusión) en la que uno de ellos le daba al Chaco el 45% de las regalías departamentales sin considerar la ubicación de los pozos (léase: sin respetar el derecho de otras provincias potencial o actualmente productoras de hidrocarburos).
Pese a que nuestro Prefecto, como ya es habitual en su comportamiento político, trató de culpar al cucu del Gobierno por aquello, lo cierto es que esa torpeza legislativa nos costará muy caro en lo referido a la gestión pública departamental, en el diseño de planes de desarrollo comunes, en la integración social y cultural y en la misma defensa de las regalías departamentales (debido a la mutación chaqueña de significado de ese beneficio de compensación a la zona por la explotación de un bien no renovable hacia un concepto de atención a población y superficie territorial).
El segundo candado, lo puso cuando incumplió su responsabilidad en el diferendo limítrofe por Margarita (seamos claros: más que cantón Chimeo, pozo Margarita) y, con esto, allanó el primer camino de su gestión: el de la violencia descontrolada.
Con ello caminó en contrarruta de un principio básico de la autonomía: el de resolver los problemas entre los componentes de la familia y no esperar que el vecino intervenga.
Además, debido a su gran adicción al show y al debate (sobre todo el televisado), optó por faltar al diálogo convocado por el Gobierno central el viernes pasado (en su intento desesperado y demagógico, además, de recomponer su alicaída imagen), cuando podía haberle asestado un buen golpe a las pretensiones separatistas de algunos dirigentes del Chaco, justo cuando la percepción nacional ya no le es favorable y, por el contrario, mostrarle al país quiénes están con el diálogo y quiénes con el capricho y la imposición para la resolución del conflicto.
Estas breves reflexiones nos dejan el gusto amargo que los tarijeños nos equivocamos de plano al haber escogido un candado como máxima autoridad política departamental – y no es que considere una maravilla a alguna de las otras dos opciones que teníamos, ¡válgame Dios! -, del que siempre se ubica como parte de los problemas y no genera soluciones (llaves) a nuestros conflictos y demandas.
Con lo que pasó en los pasados días y continúa pasando uno recién se explica por qué a nuestro Prefecto lo declararon inhábil en el cuartel siendo que no es pie plano ni tiene problemas en la vista. |